Xiaomi Redmi Note 7

Este mes sale a la venta el Xiaomi Redmi Note 7, un smartphone que viene a agitar la gama media desde un precio propio de la gama baja. Los 179 euros que cuesta son su principal atractivo, sin embargo rinde mucho más de lo que cabría pensar si sólo se mira su precio.

El smartphone es perfecto para los que buscan el bueno, bonito y barato. Es un teléfono que rinde muy por encima de su precio. Se mueve con soltura en las aplicaciones de habituales, su batería dura durante todo el día y su uso es agradable, en ningún momento da la sensación de ser un móvil barato -pese a que promocionalmente se venderá a 149 euros-.

Hasta ahora comprar un teléfono de menos de 200 implicaba renunciar a una serie de características. Se entendía que un smartphone que cuesta ciento y pocos euros estaba tener un nivel de exigencia baja con lo que hacer llamadas y mover WhatsApp con soltura iba de sobra. Ahora, Xiaomi ha roto la baraja con el Note 7. Nadie es capaz de competir con él a este precio.

El ejemplo más claro es su diseño. El Note 7 cuenta con una trasera acabada en cristal (negra, azul o roja) que hace pensar que estamos ante un terminal de una categoría superior, dejando de lado el plástico o metal de baja calidad que se suele usar en los smartphones que rondan los 150 euros.

El diseño culmina con una parte frontal monta una pantalla FHD + de 6,3 pulgadas que, pese a la barbilla inferior, aprovecha bastante la parte delantera gracias a estrechar al máximo posible los bordes.

El diseño y la fluidez devuelve una experiencia propia de un móvil que costaría -al menos- el doble. El Redmi Note 7 monta en su interior un procesador Snapdragon 660 de Qualcomm, el mismo que el Galaxy A9 de 2018 o el Oppo RX17 Neo, smartphones que rondan los 400 euros.

El procesador llega acompañado de una memoria RAM de 3 o 4 GB (en función del modelo), sin embargo, el Note 7 de Redmi consigue una verdadera agilidad gracias a MIUI 10, la capa de personalización sobre Android de la marca.

Siendo consciente de sus limitaciones, el sistema operativo está optimizado para gestionar con la mayor celeridad las aplicaciones, ampliar el rendimiento de la batería al máximo posible y tener una agilidad que impresionó para bien.

Aunque siempre es mejor disponer de Android stock, o Android Go, el lavado de cara de Xiaomi a su software sirve realmente para no empantanar la experiencia y sumar en la experiencia de usuario.

Cámara y batería, sus grandes reclamos

Más allá del precio, diseño, y experiencia, los verdaderos alicientes para hacerse con el teléfono son dos: cámara y batería.

El teléfono monta tres cámaras. Una delantera, de 13 megapíxeles y f/2.2 situada donde el notch hace gota; y una doble trasera donde brilla la combinación de sus lentes de 48 y 5 megapíxeles.

El sensor de mayor tamaño permite disparar a una resolución mayor, con lo que se recoge más información  y las tomas ganan en nitidez y luminosidad. Sin embargo, no todo es óptica y la gestión del tratamiento a través de software de Xiaomi rinde con nota y se agradece el reconocimiento facial o la fotografía nocturna a la hora de disparar.

El Redmi Note 7 monta una batería de 4.000 mAh con la que el usuario intensivo podrá acabar el día sin problemas y sin necesidad de disponer de un enchufe en la oficina o buscar un cargador a mitad de jornada.

Además, Xiaomi apuesta por algo impensable en un gama entrada: carga rápida. Es de agradecer que el teléfono cuente con conexión USB tipo C compatible con la Quick Charge 4 de Qualcomm, con lo que el tiempo de recarga se hace mucho más rápidamente que en la competencia directa.

Fuente: Eleconomista.es

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